Thursday, July 27, 2006



TORTILLA INDIVIDUAL

Que no colectiva. Ni tan siquiera dual.

Si escribo no cocino y si cocino, pues qué quereis que os diga, no lo hago para complacer (ni a mí ni a mis amigos) sino simplemente para recordar.

Hacia 1997, va a hacer ya nueve años, terminé un libro que nunca se publicó seguramente porque no tenía mayor interés pero, sobre todo, porque no me empeñé en hacerlo, en publicarlo. Sólo, vaya ingenuidad, se lo envié a los estupendos editores Tusquets que me contestaron meses después diciendo que no coincidía con ninguna de sus colecciones, que es lo que más o menos entendí. Estaba sufriendo una intensa y prolongada resaca sentimental y no se me ocurrió más que contarlo (y, de paso, el resto de mi vida) a través de unas doscientas recetas (sentimentales, también), demasiado autobiográficas (exclusivamente autobiográficas) y seguramente farragosas de más. Pero se salva, hemos dicho que casi nueve años después, es decir que salvamos, "el tono", la intención, el tono de súplica, de llamada de atención, de ternura disfrazada de buenas intenciones, de hermosas recetas de postguerra española, de cocina urbana y burguesa, de amor profeso por las "tatas" de casa, por los cumpleaños, por los preparativos de la odiosa Navidad y por los buñuelos de Cuaresma, entre otras cosas.

Tanta ternura (y también tantas citas ) para quedarme con esa mezcla enrevesada de raíces y esa tremenda convicción final de que la soledad de uno es una soledad a medias y de que hay que batir los dos huevos solitarios de la tortilla individual el uno mucho y el otro poco, muy poco, de que hay que cortar las patatas como los gallegos, a lo ancho y muy finas, de que hay que salarlas primero (no después), con un poquito de cebolla cortada en tiras, de que hay que freír el aderezo a fuego lento y con la sartén tapada, y luego verter la farsa sobre el huevo y no al revés. Y hay que freír la tortilla en una gota de aceite, a fuego lento, tapada, y dándole dos veces la vuelta. Y las dos últimas veces avivando un poco el fuego. Y todo eso con unción, casi religiosa, o por lo menos con esa convicción que hemos apodado de postrera pero que es, simplemente, elemental.

Para Nené: habrá vacaciones aunque no sé si habrá respiro.

Para Edu: ya sabes que hay vacaciones a partir del martes, o sea que nos vamos a ir a comer a la playa.

Para Moni: lo que no entiendas, me lo preguntas.

4 comments:

nene said...

Uno/a, como ahora parece que se dice, escribe siempre para sí mismo, y cuando salva algo lo hace en el amor propio, que es el único. Cuando come o cuando ama, más o menos es lo mismo. La soledad es innata -ojo con la etimología- y no es una maldición, sencillamente, es. Y en el meollo de todo, recordemos a las tatas y las cocinas urbanas con placer, tenemos derecho.
Vaya como homenaje a Manola, bella y extremeña nacida el mismo año que mi madre. Y para su hija y Manolo.
N.

Manuel Allue said...

Gracias, Nené, por el homenaje y por tu comprensión. Siempre tan acertada, tan puntual, tan cariñosa. También, desde luego, escribo para vosotros. Y, además (enmedio de todo esto), ¡las tortillas me salen medianamente bien!.

Un beso.

edu comelles said...

tiepapé? buenu vale dilluns te truco!

edu comelles said...

por cierto un dia te describo como hacer una tortilla de patatas a menos 10º i en un suburbio de Estocolmo... con pericia y rascando el fondo quemado, aaaaaaargh... els inicis són els inicis...

salut!