Tuesday, December 26, 2006

NORA, LA BELLE CHOCOLATIERE



Una de nuestras sobrinas preferidas y casi la más pequeña se llama Nora, es pelirroja y tiene unos preciosos ojos verdes que entorna dulcemente cuando come chocolate, lo paladea y luego se relame. En mi pueblo y en todos los de mi país las fiestas se prolongan hasta hoy, día de San Esteban, “l’endemà de Nadal” (el día siguiente de Navidad), y se completa, qué digo completar, se aumenta y se corrige con un primer plato de canelones en el que el relleno, en principio, se construye, ésa es la palabra, con los restos del pavo, foie gras, sesos de cordero y muchas más cosas que vienen a tapizar de nuevo los estómagos malheridos de una “masa de mortero” dieciochesca y, lo pienso ahora, incivilizada.

La civilización poco tiene que ver con la cultura, al menos en principio. O al menos en términos gastronómicos. Los canelones de don Néstor Luján, de los que ya hablé hace unos meses, los dedicados a Gioacchino Rossini o los que realzan pero también complican (rebosan) nuestras cocineras, son un atentado contra la civilización y un monumento a la cultura. Dicho sea con prudencia. Y con trufas negras, tuétano y foie gras.

Seguramente Nora no ha probado nunca los canelones de San Esteban y además no le iba a sentar nada bien un golpe tan contundente de cultura. Para ella, pues, hoy mismo o cualquier día hasta Reyes, “pour mon p’tit four”, unas lenguas de gato, unos little baby con almendras, vainilla y mermelada de albaricoque o esas irrealizables “pastitas de amor” con demasiada mantequilla pero con unas uvas pasas a las que vamos a robarles el ron. Como ella, mi bella chocolatera, me tiene robado el corazón.

3 comments:

edu comelles said...

nora mola

Commie said...

La imagen más maravillosa de cualquier niño o niña, como Nora, es verlos con los labios embadurnados de chocolate "regalimando" sobre los vestiditos llenos de lacitos con que mamás y "tietes" les han vestido previamente para disfrutar de su imagen. El chocolate es la bandera rojinegra de la inmersión de los niños en la revolución ácrata. Lástima que luego, la escuela les estropea...

Manuel Allue said...

De acuerdo, Edu, Nora mola.

Commie, muy bueno lo de la bandera rojinegra. Que tan pocas veces nos dejaban, de niños, enarbolar. ¡Casi nunca!