Friday, February 09, 2007

MACARRONES DORITA



El nueve de enero de 1956 se estrenó en el cine Gran Vía de Madrid la película Recluta con niño, con un guión de Vicente Escribá y Vicente Coello y protagonizada por José Luís Ozores, Encarnita Fuentes, Manolo Morán, Julia Caba Alba y el niño Miguelito Gil. La película tuvo un gran éxito de público y crítica pero Dorita, la espigada hija de nuestra portera, tuvo que esperar más de cuatro meses para que la pusieran en el cine Fémina, tan cerca de casa.

Encarnita Fuentes estaba muy bien en el papel de la chica ciega que recoge al niño y que al final resulta ser la hija del sargento Palomares. Dorita no quería ser como Encarnita Fuentes, ni mucho menos, pero era bastante aficionada a los asuntos de la milicia, sobre todo porque andaba saliendo, por aquel entonces, con un recluta de Vinaroz que no tenía niño, gracias a Dios, pero que también era campesino, como José Luís Ozores. Dorita se dejaba coger la mano en el cine, se reía siempre un poco a destiempo y miraba a hurtadillas a su novio, que también se llamaba Miguel, como el protagonista de la película. El de Vinaroz, mientras tanto, y con la mano libre, blandía un soberbio bocadillo con una sesada entera de cordero que Dorita, tan buena como Encarnita Fuentes, le había llevado para merendar.

Dorita, además, era muy aficionada a los macarrones. Los ponía muy bien, cocidos en mucha agua con sal, un chorrito de aceite y una hojita de laurel, escurridos y a la bandeja del horno con una salsa espesa de tomate enriquecida con sobrasada, cubiertos de queso rallado y puestos a gratinar.

Dorita, como es de suponer, no se casó con el de Vinaroz. Luego conoció a Fausto, también recluta pero de Tamarite de Litera, se enamoró de su hermoso nombre y se dejó coger algo más que la mano en las butacas de la última fila del cine Fémina. Después conoció a Elías, un electricista de la calle Martínez Anido al que no le gustaban nada los sesos de cordero y con el que Dorita tuvo, al final, algo más que unas palabras. Luego vino Rubén, trigueño como su nombre indica, nuevamente recluta y con una tendencia desmedida a la melancolía. Rubén le salió rana aunque Dorita no se enteró hasta que ya lo habían dejado, cuando lo vio salir del parque del Milagro, de lo oscuro, con un sargento al que también conocía y que se llamaba Requena.

Pasaron varios años, un Andrés, un Feliciano, un Vicente y hasta un Lucas. Y Dorita acabó casándose con Florencio (un tornero-fresador fuerte, simpático y al que le gustaban mucho los macarrones) un treinta de octubre, festividad de San Marcelo y justo el día del estreno en el cine Lope de Vega de Madrid de Un paso al frente, de Ramón Torrado, con Germán Cobos y Charito Maldonado.

Entonces Dorita les ponía también salchichas y un poco de panceta a los macarrones, por aquello de la felicidad de la recién casada. De todas formas, de eso hace ya algo más de cuarenta años.

6 comments:

Mil Orillas said...

JAJAJA! Qué linda Dorita!

Alvaro Roldán said...

Un año de mi infancia, quiza el disfrutado con mayor intensidad, transcurrió en Tamarite de Litera. Esta lectura me ha traido a la memoria los sabores y olores de entonces: el olor de la longaniza por las noches, el sabor de un dulce (¿coca?) relleno de cabello de ángel, la textura de una pasta de algas que por entonces practicaba mi madre, el gozo de saborear unas cerezas robadas directamente de los árboles, la compota de peras y el flan de la Fonda Amella.

Y de eso hace ya más de veinte años, casi treinta diría yo.

Gracias por la evocación.

Karen said...

Que bonita! Como a história de uma vida é nostálgica após algumas dezenas de anos e parece tão simples!

manuel allue said...

Lena, desde luego que Dorita debió de ser linda. ¡No la conocimos!. Aunque no hubiera podido ser amiga ni de Luiggi ni de Filippo. ¡A lo mejor de Don Dino!.

Muchas gracias, Alvaro Roldán, por tu comentario. Estoy convencido de que me hubiera encantado conocer la Fonda Amella.

Y gracias, Karen, siempre. Me gusta mucho que leas mis historias.

Charo Marco said...

Hemosa historia, como siempre.
Saludos

manuel allue said...

Gracias también, Charo.

Un saludo.