Tuesday, December 11, 2007

LA EDAD CANÓNICA DEL SEÑOR PLA



Seguramente siempre estamos hablando de lo mismo porque probablemente tenemos pocos recursos literarios, que de eso se trata, somos poco aficionados a descubrir personajes nuevos (también se trata de eso), no nos gusta mucho hablar de nosotros mismos y el mundo, al final y después de darle muchas vueltas, resulta que es pequeño, que casi todo empieza y acaba en tu calle y en la al lado y la mayoría somos vecinos. Pues eso.

Entre otras cosas andamos leyendo, a trancas pero no a barrancas, uno de los hermosos relatos de viajes de don Josep, al que mi corrector de Word se sigue empeñando en ponerle una hache al final, como si se tratara de un pastor presbiteriano de Norwich, pariente de John Constable, el pintor, y no un payés del Ampurdán con pocos parientes, los justos y nada artistas. Y eso que se lo tengo dicho (a mi amigo Word).

El libro del payés es un dietario de un viaje en barco, en barcos diversos y peculiares, titulado, al completo, Un llarg viatge entre Kuwait, al Golf Pèrsic, i Valparaíso, a Xile (1959-1960), título que creemos que no hace falta traducir. Estamos por la mitad, un poco más, el dos de febrero en Ceuta de vuelta de Kuwait en un petrolero y tras un minucioso e interesantísimo relato de la travesía, de alguno de sus pormenores, de la situación en el Golfo Pérsico, en Suez y en el Egipto de Nasser, de los Onassis, Niarchos y Livanos y de la competencia de la British Petroleum, la Standard Oil o la Shell.

En Ceuta, donde el señor Pla espera un barco para llegar a Santa Cruz de Tenerife, se aburre, duerme mal (pasa frío) y come peor. Tras un requiebro al olor de cocido (en castellano en el original) que sale de la trastienda de una librería, reconoce que no llega a exasperarse ante el aluvión de pimientos morrones sobre cualquier guiso porque ya está en una edad canónica.

No se murió de hambre en Ceuta don José (el senyor Josep) pero se escandalizó, una vez más, de la contundencia peninsular para los estómagos juveniles, de eso que llamaba “una cocina voluminosa”, la española. Quién pillara esos estómagos, esas contundencias y esos volúmenes, acostumbrados como vamos estando a otras liviandades no precisamente relacionadas con el estómago pero sí con la edad.

En fin. Cuando lleguemos a Chile contaremos algo más, si es que hay algo que contar (entre el estómago y esas debilidades que parece que Flaubert atribuía a los notarios con las odaliscas).

20 comments:

Yuria said...

Genial, tu historia, la forma de narrarla y esas primeras reflexiones sobre nuestra pobreza... de recursos.

Un saludo.

manuel allue said...

Muchas gracias, Yuria. De todas formas seguiré buscando los recursos fuera de la literatura. Por ejemplo.

Camille said...

Bonita combinación: barcos, viajes y cocina. Y, como siempre, maravillosos esos libros que nos describes.

Buena travesía!

manuel allue said...

Gracias por tus buenos deseos, Camille. Ahí seguiremos.

delantal said...

una reseña contundente la tuya.
un abrazo, algo más frágil, el mío.

manuel allue said...

¿Por qué frágil, Delantal?. No sabes cómo aprecio que me leais, que me hagais caso y que me escribais. Pla me hubiera mandado a la porra nada más verme y, de haberme leído, a lo mejor le hubiera gustado que lo mezclara con Flaubert pero no con los notarios. Con las odaliscas no sé.

Nene said...

Con las odaliscas hauria arrufat el nas, y segun que edad hubiese tenido, simularia fer catúfuls para no entenderlo.
Con retraso, enhorabuena por doscientos y más, y gracias por los buenos ratos que nos das.

manuel allue said...

Gracias a vosotros. Desde la mesa camilla don José explotaba su misoginia para seguir escribiendo pero en el puerto de Maracaibo no sé, no sé.

Francel said...

Los libros de viajes de Pla son de lo mejorcito que ha parido el país. A mi me gusta, especialmente, "El nord",escrito entre los veinte y los treinta y que es anterior a su viaje a Moscú en 1925. Su Norte, Escandinavia, y su vuelta de regreso desde Trelleborg a Sassnitz son un texto que me hace estremecer aun ahora cuando casi cada año reproduzco ese viaje de vuelta. El muy c... anticipó mis actuales sensaciones al respecvto.
Tanto en catalán como en castellano el kulak empordanés, creo que ha sido el mejor etnógrafo que ha dado este país por la distancia, la socarronería, el humor y la sensibilidad que pone en lo que escribe de otros lares. Y eso que yo no leí, en su día, ese viaje a Oriente, y menos lo de la vista a Ceuta - que me voy a imponer leer porque ha de ser cosa fina -, pero si las crónicas viajeras del "Destino" durante los sesenta que creo que contribuyeron no poco a mis pasiones profesionales actuales.
A los estudiantes (y a los doctorandos ) de antropología, que no suelen saber escribir etnografía, les recomiendo que lean cada noche una página de Pla para aprender a escribir - algo así como lod el Código penal para Stendhal, pero de oro modo-. No sé si me hacen mucho caso, pero es una pena. Lo de las comidas, suelo estar de acuerdo con Manolo es otra historia y probablemente es un mito que tiene que ver con el papel que el Destino de Néstor Lujan Pla y otros tuvo en la reconstrucción -o la consrucción -, del gusto de la clase media catalana tras la Guerra Civil.

manuel allue said...

Desde luego, Francel, y empiezo por el final, que Pla y Luján, cada uno por su lado pero los dos a la vez, forjaron parte del gusto culinario de la burguesía catalana desde "Destino" y desde sus libros. No te digo que el Pickwick de la editorial Taber fuera un misal pero casi. Esa burguesía (la nuestra, la de nuestros padres) le reía mucho las gracias a los dos pero estoy seguro de que valió la pena.

En cuanto al viaje canónico (sesenta y tres años, dice) de Pla, te gustará sobre todo el principio y hasta que llega a Tenerife. Luego, en Venezuela, en Perú y finalmente en Chile se hace un poco un lío, se pone a correr (viaja varias veces en avión) y se le escapa alguna fachez imperdonable, como cuando habla de los "negritos" de Aruba.

Itaca said...

Ayer, escribí mi primer comentario en el blog de GdP sobre “La casa de Lúculo”. En él hacía una brevísima referencia a dos grandes escritores: A. Cunqueiro y J. Pla. Pero a la noche, al entrar de nuevo para leer otras opiniones, en lo primero que me fijo, al revisar lo escrito por mi (que reconozco es por donde empecé. Soy novata y la inseguridad todavía me domina), es que había escrito Joseph con esa hache final. Atribuí la falta como consecuencia de la indecisión que mantenía mientras escribía: ¿qué hacía yo en ese terreno?… Confieso que no me gustó haberla cometido pero sin flagelarme demasiado continué. Fue entonces cuando leí tu comentario sobre Julio Camba. Era genial: certero, conciso y con un dominio de la adjetivación admirable. Tenía que conocerte. Saber qué más habías escrito. Llegar hasta “Desde mi cocina” fue fácil; leer tu post y descubrir que en tu relato no sólo recriminabas a Word la hache que se empeña en añadir a Josep sino que escribías asombrosamente sobre ese payés - “Punto de vista ambulante con boina”- fue para mi estupendo.
No sé si escribiré algún comentario más, pero es indudable que no dejaré de leerte.
Un saludo,
Ítaca

manuel allue said...

Pues muchas gracias, Ítaca, por tu comentario "a mi comentario". Muchas veces pienso que me pongo pesado con Pla, con Cunqueiro o con Néstor Luján. Y me justifico cuando lo hago. Lo que pasa es que mis referencias son ésas y, aunque lo intento, me cuesta encontrar referencias nuevas. Lo cierto es que con el siglo XX de momento ya tengo bastante.

DESPERTAFERRO said...

Pla es un pozo sin fondo. Debo reconocer mi relación amor-odio hacia ese homenot ampurdanés que se reía de todo y de todos.
En una de los dietarios publicado después de su muerte, se referían comentarios nada amables hacia las personas que le visitaban con más o menos asiduidad perturbando la paz monacal del Mas Pla. En uno de esos dietarios hace mención a la bella arquitectura de las piernas de la hija de Sentís.
Recuerdo este libro de viajes. Casi siempre viajaba de gañote, aprovechando los palillos que movían sus amistades.
En cuanto a la comida Pla no se caracterizaba por ser un gran comedor, más bien era lo que en catalán se dice un"llepa fils".

manuel allue said...

Bastante de acuerdo, Despertaferro. MI relación con Pla es más o menos parecida: me gusta mucho lo que escribió (no todo) pero como persona (y no son dimes sino diretes) era bastante "mesquí". ¡Atención!: la primera acepción del "Diccionari" de l'Institut d'Estudis Catalans dice (cuenta) que "mesquí" es "mancat de generositat moral" (falto de generosidad moral). No quiero decir eso. Era tacaño, poco generoso, aprovechado, misógino, bastante racista (con cualquier extranjero, no catalán) y lo que en el sur llamamos "busquinya", que mira bajo las faldas, vamos, y no precisamente de la mesa camilla. Pero también Unamuno era tacaño y Juan Ramón poco generoso y Rusiñol aprovechado y Baroja misógino y Alberti raro y Espriu más raro aún y así hasta lo que quieras.

Pero me quedo, siempre, con los libros, con alguna página que de tan subrayada da pena y con algún retazo de sus vidas. Las de todos ellos y la de bastantes más. Pla "feia olor de bròquil", pero eso no lo voy a traducir.

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Pla olía a coliflor. Es una magnifica definición para este homenot.
Aprovechaba los trajes que Vergés (propietario de Destino) desechava por viejos y exigía al recadero que contra la entrega de su artículo semanal le entregaran el importe pactado con la editorial.
De Salvador Espriu sé que era un nosofóbico, un neurótico obsesivo que se lavaba las manos cada vez que se la estrechaba a alguien.
Cuentan de este que una vez en que fué detenido, al serle presentada su declaración para que la firmara, se hoyeron unos gritos que hicieron enmudecer a los policías que allí estaban.Dijo: No,no,no ¿cómo quiere que yo firme esto? Con tantas faltas, con tanto gerundio. Vamos a ver atienda señor policía: Las oraciones gramaticales se construyen con sujeto, verbo y predicado ¡Hombre!
Los esbirros de la BPS (los hermanos Creix (catalanes, falangistas y torturadores) no supieron que decir.
Joan oliver también estaba allí y al despedirse de uno de los hermanos Creix le dijo: Creix però no et multipliquis!!!

starbase said...

Sois lo peor, porque me recordais contínuamente todo lo que no he sido capaz de leer. Os adoro.

Pla es agridulce en el total, y exquisito en la parte literaria.

manuel allue said...

Despertaferro, sabía lo de los trajes de Vergés y lo del recadero pero no lo de Espriu y Pere Quart. Me ha encantado.

Starbase, a veces pienso que es mejor oler que leer. A estas horas y con este clima (incierto).

DESPERTAFERRO said...

Manolo: El cantamañanas de Pla en ocasiones era glorioso por sus afirmaciones.
ël estaba de corresponsal de Roma para cubrir la información sobre la famosa marcha. Lo que vió le asustó un poquitín y más tarde tuvo una agria polémica con el pastelero de Sarrià (tan tacaño como él) Foix que al parecer había alabado y bebido los vientos por el fascismo musoliniano. Foix quedó prendado por la estética facha, el orden, y el fasomso estado social.
Cruzaron con Pla varias cartas en que se decían de todo menos guapo.
Otra cosa fue la voluntaria colaboración de Pla con Bertrán y Musitu, haciendo de espía para el bando franquista.
Cuando los nacionales entraron en Barcelona capitaneados por el carnicero de Badajoz Yague y se "normalizó" la situación, entro a trabajar en la Vanguardia Española. Duró poco, no estaba cómodo con aquella situación.
Para definir el ambiente de aquellos díass dijo: fins i tot, les fulles del arbres estan rebregades. No me atrevería a decir que se arrepintiera de su actuación y de las opciones que tomó, sin embargo, cuando se marcho de Barcelona, pasó un tiempo jodido, viviendo sólo, en una cabaña de pescadores.
Aquellas boutades con las que despachaba cualquier situación, ya no afloraban con tanta facilidad en su boca.

manuel allue said...

Cierto, cierto. Se arrepintió tarde, como les pasó a muchos. A lo mejor por miedo, que es el mejor (el peor) pariente de la melancolía. Laín, Ridruejo, hasta d'Ors vivieron esa melancolía durante años, más o menos ocultos, más o menos avergonzados. Pla se dedicó a viajar, incluso interiormente, pero escribió cosas memorables. Aunque como decía tu amigo Manolo Vázquez (y cito textualmente, no vaya a ser) "els odis de Pla són tan arbitraris com els seus raonaments polítics, i pot ser establerta la llei fatal que l'arbitrarietat en gustos del paladar mena fatalment a la perdició histórica". Que supongo que tampoco hace falta traducir.

manuel allue said...

Ahora me doy cuenta cuando ya está publicado. Me he comido el epíteto de "los odios" y la cita no tiene ningún sentido. Traduzco, pues: "Los odios culinarios de Pla son tan arbitrarios como sus razonamientos políticos, y se puede establecer la ley fatal de que la arbitrariedad en gustos del paladar lleva fatalmente a la perdición histórica."