Tuesday, February 19, 2008

UN HAMBRE, DIJO ELLA, REPENTINA


Hace un momento me ha dado la pauta Ítaca, una de mis contertulias, al hablarme en su comentario de Juan Gil-Albert, de lo cierto y de lo sentido.

El escritor, en su Crónica general, un libro muy recomendable sobre todo para desmemoriados de ambos bandos y aún más para esos lectores que me agreden cada vez que leen lo que dije sobre Rafael García Serrano (aunque ¡allá ellos!), en ese libro, digo, traza lo que antes se llamaba una semblanza, genial, sobre Antonia Mercé, la Argentina, gran bailarina que fue musa de los Azaña, los Rivas Cherif, los Marañón, y sobre todo la representante carnal pero culta (los adjetivos son nuestros) de la danza española, que modernizó, que vestía de Chanel y que tanto le gustó después a don Néstor Luján.

Los Gil-Albert se despidieron de la Argentina poco antes de morir, el catorce de abril de 1936, en Bayona, tras “un dolor lacerante en el pecho, un hambre, dijo ella, repentina”. Bergamín le llamó “la corazonada de la Argentina”, quizás porque se ahorró tres años de miserias que su corazón entonces sí que no hubiera aguantado. Y acaba Gil-Albert, espléndido: “Así se cierran, a veces, las épocas, de un portazo”.

10 comments:

Itaca said...

Manolo, gracias por tu comentario.
Y sobre esa frase maravillosa con la que cierras tu post, creo que sólo pudo surgir en un hombre cuyo sino lo llevaría a cerrar muchas puertas, y de qué manera. Recuerda su “Habrá que ser dulces pero inexorables” o cuando habla del Estado: “… Ante el acoso de tal voracidad, se trata, por nuestra parte, de conseguir lo más individualmente posible, lo más tendenciosamente, la puesta en marcha de nuestra clandestinidad”.
Respecto a tu comentario anterior, al poco caso que se le hace: aún son malos tiempos para la elegancia.
Pasa un buen día.

manuel allue said...

Gracias a tí, Ítaca, por recordarme a Gil-Albert en estos tiempos tan zafios. Aún queda sitio para la elegancia pero a lo mejor, y jugando con nuestro escritor, hay que "ejercerla" en la clandestinidad, dulce e inexorablemente.

Francel said...

Antonia Mercè, la Argentinita (sic) fue también la musa de Imperio Argentina y es un personaje absolutamente fascinante, muy de su tiempo. Fue una mujer elegantísima de la que había oido comentarios a mi abuela que la había visto actuar en su adolescencia, no sé si en Valencia o en Barcelona.

manuel allue said...

Francel, hay un error muy común y es confundir a "la Argentina" con "la Argentinita", Encarnación López Júlvez, que fue amiga de García Lorca y de la que cuenta, precisamente Gil-Albert, que Raquel Meyer decía que bailaba "como una máquina de coser". Tan piadosa ella. La Argentinita quizás trascendió porque después de la guerra, en el Metropolitan de N.Y. presentó varios cuadros flamencos sobre textos de Lorca y con figurines y decorados de Dalí, de un Dalí que todavía era algo. De todas formas murió pronto y creo que en Estados Unidos.

berrendita said...

Impresionante historia, Manolo. Hambre premonitoria, pura y dura. Al menos, ese hambre repentina supuso un ayuno de dolores.

Mil besos.

manuel allue said...

Pues eso, Berrendita, ayuno de dolores, que es algo que debería hasta prescribirse. Abstinencia de envidias y soberbias y ayuno de dolores. No está mal.

Nene said...

Muchos creen que La Argentinita fue sobrina de la Argentina. No. Había nacido en Argentina, sí, y era un poco más joven que Antonia Mercé. La Argentinita y su hermana Pilar fueron artistas consideradas, con formación en su género, hijas de un guitarrista. Fue amante de Joselito y de Ignacio Sánchez Mejias, quien escribió el libreto de una ópera para que la estrenara su amante. Música de Falla. Estamos hablando de gente seria. Lo siento por la Meller, pero la "sacó" del escenario. No tenia voz, tenía gracia (la Meller tampoco tuvo una gran voz). Su última actuación en España fue ante -entre otros- Indalecio Prieto. ëpoca curiosa los años locos de la generación truncada del 27, en la cual los menús escritos y descritos en magníficas invitaciones forman, por sí solos, un género.

manuel allue said...

Muy bien, Nené, todo lo de la Argentina y la Argentinita. Y sobre todo lo de la generación truncada del 27 que entre muertos, heridos e inadaptados (los "dámasos" y los "gerardos") nos dejaron una España a medias. Crees tú que nuestra generación "se ha recuperado" de eso? ¿Que lo hemos entendido bien?

Nene said...

Bueno, Manolo, si tengo que responderte respecto a la nuestra, menos truncada, ni lo se ni creo que me importe. No pretendo ser grosera, caro mio, lo sai!...
La Argentinita fue quien presentó Sánchez Mejías a Lorca, y ella era amiga de Gerardo, entre otros no menos famosos, antes que el torero llegase a ser uno mas entre los del 27, en la vertiente torero, distinto al poeta, pero no menos importante. Menos estudiado y difundido.
Busquemos invitaciones a banquetes, seamos menos profundos. A estas horas tengo hambre, y tardaré en comer.

manuel allue said...

Lo siento, Nené, porque yo voy a comer enseguida. Ya ves que no quiero ser nunca profundo, ni mucho menos, pero me has dado pié, o me lo he tomado, porque me siguen jodiendo los olvidadizos y los necios. Ya lo digo en el post, querida mía, que todavía me siguen poniendo verde porque hice una broma sobre Rafael García Serrano. ¡Mi fiel Infantería!, ni más ni menos.

Pero estoy contigo. Hay que volver a los menús e intentar saborearlos. Tengo medio escrito "Los pecados de Brigitte" que habla de una señora que conoces (medio vecina nuestra) y que seguro que te va a gustar.