Sunday, October 19, 2008

SILVA DE VARIA LECCIÓN



Pues sí. La soledad de los domingos por la tarde es una soledad pública, casi tanto como ese silencio del que tanto presumo y que luego resulta que me saca de quicio.

Angelita, la de la foto, seguramente había ido al cine con su novio Julián y se habían comido todo un cartucho de altramuces y no se habían soltado las manos en todo el rato y Julián, locuaz, dicharachero, enamorado, le había susurrado mil cosas al oído.

Para qué seguir si su domingo había sido fantástico, de primero macarrones, luego ternera en salsa (a Angelita le gustaba mucho decir ternera a la jardinera) y de postre natillas. O a lo mejor no. A lo mejor Julián era un malvado que había comido ensaladilla y merluza a la vasca en casa de una viuda ya algo mayor y luego se había ido al cine con Angelita, tan fresco, a susurrarle mentiras (porque Julián olía a puro, a purito, y a Maderas de Oriente aunque su novia no le daba importancia). El domingo que viene, después de misa, voy a espiar a Julián desde detrás de los visillos a ver si entra o no en casa de la viuda. Que en el cine hay programa doble y Angelita, no sé, no se merece eso.

10 comments:

Lena said...

(Amo los altramuces...el recuerdo de cuando los comía de niña...)

Sí.

Espíalo.

Que hay mucho malvado suelto.

Manuel...un texto delicioso...las palabras, la foto, el menú y el olor a maderas de oriente...

(Me encantó)

Un abrazo!

manuel allue said...

Te haré caso, Lena, y espiaré a Julián. Ferozmente.

aparis said...

El problema no es si Angelita se lo merece o no. El problema es que la viuda y Julián también tienen derecho y mientras no se solapen con los de Angelita…

Ser justo no es dar a todos lo mismo, sino a cada cual lo que le corresponde; oí decir.

Te animo a proseguir de espía feroz y a que nos continúes la historia. Conozco muchas formas de acabarla y me gustaría que nos sorprendieras con una de culinaria, sin culpables, ni castigo.

PUNTIYO said...

Coño con Julian, menudo punto, pero la viuda a lo mejor no quiere estar sola y tanbién tendrá el derecho a qued le alegren la pajarilla, ¿oh no?.
Me has recordado un plato que hace mucho que no como y que antes ponían en las bodas, la ternera a la jardinera.
Me encanta tus post.

manuel allue said...

Amigos, creo que tendré que esperar hasta el domingo que viene porque no me atrevo a preguntar por ahí. Sospecho que la viuda es mejor cocinera o por lo menos más contundente, como decía don Josep Pla que era la cocina española. Aunque seguramente serían cosas de la edad: ensaladilla y merluza no está mal pero yo también, Anton, espero más de la viuda.

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Desde niño oigo decir: "gallina vieja hace buen caldo". ¡Cuanta razón tiene el refranero!!
Las viudas de buen ver y mejor pasar siempre han tenido su papel en la sociedad, y más, cuando hay necesidades.
Todo se resume en yo te doy, tú me das.

manuel allue said...

Pues fíjate, Despertaferro, que nuestra viuda me parece que está entradita en carnes y de bastante buen ver. Seguramente tiene una buena mercería en la plaza, aquí al lado, un piso (un principal) de propiedad, el resto de la casa en alquiler, la pensión de su difunto y sus buenas tierras (una viña y el resto, avellanos). O sea que el Julián sabe lo que se hace. Ya veremos.

Nene said...

No es justo ni equitativo ni saludable que la viuda, además de cocinar mejor que Angelita, de tener carnes experimentadas de usar Maderas de Oriente -el envase daría que hablar, también- sea rica. Porque quizá esto convencería a Julián, y la otra, tranquila con sus altramuces, y single satisfecha avant la letre. Pues eso, como, creo, habría dicho Julián, que no sabía cocinar.

serra said...

i l‘angelita amb qui havia dinat diumenge?

manuel allue said...

Nené: está claro que Julián no sabe cocinar y que le gusta hacerse querer. Quien dice "Maderas de Oriente" dice "Tabú" y donde pone ensaladilla podía venir brazo de gitano (con su atún, sus pimientos morrones y su mahonesa amarilla-casi-ocre). Pero la pobre Angelita no sabe mucho de eso (ya aprenderá) y sospecho que le gusta un poco, un poquito, que su novio sea un tanto casquivano (aunque Angelita, de momento, no sabe nada).

Serra: Angelita comió con su tía Remedios, que tiene un taller de costura en un segundo piso de la calle de Santo Domingo de Guzmán (ahora de Sant Domènec), y a los postres fueron unos primos que viven dos portales más allá: "tortell" de cabello de ángel y una copita de moscatel. Y luego, los cafés.