Tuesday, May 26, 2009

DESDE MI COCINA



Tengo una cocina ni grande ni pequeña, tampoco tan luminosa, con demasiadas trastos por medio, algún artefacto de más, cosas útiles y auténticas idioteces como la mesita para la cafetera de brazo que sólo tiene encima una cafetera no muy grande y detrás una foto enmarcada y los tarros del café y una azucarero antiguo de La Cartuja pero que siempre (la mesita, los tarros, el azucarero) se mueven al pasar porque un poco más allá está la lavadora y queda poco sitio y entonces pienso, al segundo tropiezo, ¿para qué quiero esta mesita sólo para la cafetera?. Pero resulta que la mesita me gusta.

Mi casa es mediana tirando a grande pero está mal aprovechada, más o menos como mi vida (también mediana y tirando a desmesurada). Almaceno cosas por el placer de hacerlo, no para usarlas, y también porque forma parte de mi oficio. Del real y del inventado. Los libros no me comen, se alimentan solos, de sí mismos, y además me sirven de aislante tanto del frío como del calor, lo mismo que los cuadros, cientos, unos al lado de los otros, en el peor gabinete de coleccionista que se pueda imaginar. También tropiezo con una escultura, mala pero bonita, al entrar en el cuarto de baño y me tengo que duchar deprisa para no estropear una especie de dosel de damasco que cuelga delante de la cortina. Pero me ducho cada día y duermo en una cama aparentemente normal (el colchón no tiene ni seis años) y cocino de vez en cuando, esquivando los obstáculos, intentándome olvidar de los prejuicios, procurando poner un poco de orden en este desaguisado (hermosa palabra) que comenzó al cumplir justo cincuenta años.

Todo esto viene en vez de una entrada que me había propuesto ayer noche para hablar, bien y mal, de los blogs gastronómicos, de los blogueros, de sus pompas y a lo mejor de sus circunstancias. Porque escribo, desde mi cocina, porque esto es un blog para blogueros y otros entusiastas, para amigos y conocidos, y no guardo nada: así que, cuando se suprima, que lo haré, no quedará nada. Y eso no es que me guste, es que me pone.

Lo que realmente me aburre es la sinrazón, la vacuidad, el pleonasmo, el más de lo mismo y la discusión de club de jubilados. Afortunadamente todo esto es etéreo (está en el aire) y se trata de pura ilusión. Y en el fondo, al final, como conclusión, incluso como orgasmo, la mejor tortilla de patatas, los mejores pimientos rellenos, el mejor daiquiri, el mejor poema o la mejor cantata (esa que está sonando ahora en mi pobre Sony grande y negro, un poco a lo lejos, y que me sigue robando el corazón).

20 comments:

starbase said...

Ah, esta vez no me la cuelas: esto es verdadero y me lo puedo creer.
Y tanto.
Ya nos conocemos Manolo.

Yo tengo pocos cuadros, y dos se me han caido al suelo esta semana. ¿Será la dilatación veraniega? Al menos no se han roto. Pero ahora me miran desde abajo, como los perros. Algún día les levantaré el castigo, no me gusta que me asusten.

Por cierto, y hablando de sustos.
Mierda, como borres una puta coma voy a aporrearte la puta vida hasta que te arrepientas.

:-)

Mar Calpena said...

Y si lo borras, yo cantaré esa cantata que tanto amas a voz en cuello hasta que tus oídos sangren (y no me costará mucho, créeme que canto verdaderamente mal). No se hacen bromas con estas cosas.

aparis said...

El colchón lo has comprado en una colchonería de la Plaza de la Font, mirando al ayuntamiento a mano derecha? Porque el que tenía de ahí me daba insomnio.
Y… en qué lugar de al cocina escribes: Encima de la cafetera de la mesita inestable?.
Donde carallo se puede escribir en una cocina?

manuel allue said...

Por partes. Hace unos días el autor de uno de mis blogs preferidos de arte actual (el mejor, el más sabroso) lo ha suprimido, no de un plumazo sino de un clic. Y me ha dado una idea. Esto, escribir, me gusta más que el comer, y no sólo es una frase. Pero me enerva el mal rollo porque sí, qie los blogueros se levanten en armas cada dos por tres, que los críticos (de cocina, de arte, de literatura) sigan creyendo en la superioridad de su papel (que el papel, precisamente, es superior a la pantalla), que el mundo, en fin se divide en buenos y malos y estoy convencido que en todo esto sólo hay el que lo sabe contar, más o menos bien, con fotos, textos o vídeos, y el que no. O la que sí y la que no. No son mejores los cocineros que los comensales, ni los restauradores que los fondistas ni "El País" que "ABC". Ni mi madre que la tuya. Pero bueno, se ve que no me aburre tanto cuando me pongo a escribir y no paro. Esto es una ilusión, desde luego, e importa sobre todo el momento, la fritura cuando crepita, la foto cuando sale redonda o la frase cuando sonríes al final. Lo demás, queridos amigos, formará tal vez parte de una memoria algo embarullada de la que se salvará lo que la moda futura dicte: en cocina, en arte o en literatura. Fin.

Aparis, esa tienda ya no existe, es un bar espantoso donde ponen los peores mojitos del mundo, Ni te acerques.

delantal said...

jajjajjaa, los libros no me comen...es genial.
Me parece un bárbaro ejercicio de humildad, pero bárbaro en el sentido antiguo del término, Manuel, no hace falta que nos des esos sustos.
Es cierto que nos tomamos demasiado en serio algo que sólo es pura diversión, a veces lo olvidamos y nos volvemos insensatos, nos damos demasiada importancia.
Por si acaso no lo sabes a mi me divierte tanto leer cómo es tu mesa de café y el dosel de tu ducha, y tu colchón de hace seis años...así que no lo borres, por favor.

manuel allue said...

Gracias, además por vuestra solidaridad, blogueros (o no). Digamos que voy a procurar mantener el club abierto un tiempecito más.

starbase said...

Que sepais todos que guardar todos los textos que aquí aparecen es trivial y fácil.
Así que no vengais dando la vara con que no lo borres que me quedo sin los textos.
Que pesados que sois. Y algunos vendrán incluso amenazando. Patético.

Yo no lo voy a hacer, por un extraño pudor y por considerarlo una falta de respeto.

Borra borra, que algo queda.

Este punto de borrar o no un blog es interesante, mi hermana siempre me insiste en que haga una copia de seguridad de mi blog 'por si acaso'.
Pero yo, que lo he escrito, no tengo esa urgente necesidad de mantenerlo. Lo escribí, me divirtió y si se pierde se perdió.
No tengo voluntad de trascender en este perro mundo.

¿Los lectores de un blog son también propietarios en parte? (Como mínimio: también se borran los comentarios!)

No me enrollo más, debería estar pensando en conquistar Roma en lugar de soltar ladrillazos.

manuel allue said...

Pues que ¡viva Roma!

PUNTIYO said...

De Roma es mejor no hablar hoy, que no todo el mundo es culé.
Al final con todo lo que nos cuentas ni sabemos como es tú cocina, resaltamos la mesita de la cafetera y el resto de mil ambiguedades que nos relatas.
Un ordenador enla cocina es conveniente y hasta imprescindible (Benedetti); con frecuencia utilizó allí mi portatil.

manuel allue said...

Puntiyo, si no es que sea ambiguo porque no me atreva a decir lo que realmente pienso de todo esto, es que ése es mi estilo. Además, aunque no sobre cocina, ejerzo (es un decir) de crítico y de bloguero a la vez, es decir que escribo en el papel y en la pantalla, lo que no está tan mal. No cobro nada por esto y a veces tampoco por aquello. Miento: cobro buenas piezas cada día, de pelo, de pluma, tirios, troyanos, montescos y hasta capuletos. ¡Toma ya!

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Yo duermo bien. Lo atribuyo sin demasiada convicción a que tengo la conciencia tranquila. El colchón no importa tanto, aunque me gusta semi duro o semi blado, depende, según se mire.
Los blogueros y los blogs en el fondo me la traen floja, pués he visto -ingenuo de mi- que es más de lo mismo, de decir: yo meo más lejos que tú, que como ya dije en su momento las capillitas funcionan y que también hay blogueros que van a lo suyo sin importarles un pimiento las capillitas, la cocina tailandesa y el dios que lo fundó. Bravo por ellos.
También soy aficionado a guardar cosas, a no tirar casi nada, a cogerle cariño a cualquier artefacto extraño. Cada día soy más incorrecto políticamente y si cabe más grosero y mal educado.
Que hi farem!

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Una cosita más. Cuando asistí a la primera cena de blogueros en Barna, me juré que sería la primera y la última. La cena fué una tomadura de pelo y me dí cuanta al momento de que no tenía nada en común con ninguno de los que allí estaban.
Tururú!!!

manuel allue said...

Pues sí, supongo que hay capillitas y hasta capillazas. Y no es que tenga los labios sellados porque la cosa no es de ningún modo para tanto y, al final, cada uno vende lo que puede. Yo me vendo a mí mismo, lo que no está ni bien ni mal (aunque no ligo un carallo), otros sus vinos o los de sus amigos, alguno su fonda, su página en el periódico, sus frustraciones, lo bien que ponen la mesa, lo bonitos que son sus huertos o lo fantástico que es el mundo tras una quiche lorraine o una pularda más o menos de luto.

Ahora mismo me has enviado otro mensaje que se ha encabalgado con el mío. Pero sigo: lo importante puede ser cualquier cosa, una receta, una opinión sobre una fonda, sobre un libro de cocina y hasta sobre una teoría gastronómica. Pocas hay, es verdad. Y lo de sentirse miembro de un club es cosa de cada uno. Ya te dije en su día que sólo pertenezco a dos asociaciones locales y a las dos por motivos sentimentales. Te voy a contar un secreto. Las dos (lo que son las cosas) son "Reales", ostentan el título desde hace más de un siglo, y no tienen nada que ver, incluso conmigo mismo. Pago las cuotas anuales, recibo los boletines y las publicaciones y no asisto nunca ni a las reuniones ni a las asambleas ni a los desayunos ni mucho menos a los "tours" culturales. Me he alargado. Conclusión: miembro, de mí mismo.

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Yo por no estar no estoy afiliado a ninguna entidad, unicamente a una de tipo profesional de la que ni cuota se paga. En cada momento apoyo incondicionalmente lo que creo que debo apoyar, mís amigos de la UMD, a Montilla desde una plataforma....
Cada día que pasa me siento más ajeno a más cosas. Aceptar preceptos y reglas que me parecen estúpidas es algo de lo que me aparto constantemente. Procuro hacer sólo y unicamente lo que me gusta.

Mar Calpena said...

En, fin, que sí, que la cena de blogueros fue una tomadura de pelo... por parte del amigo Despertaferro, que en todo momento dijo pasárselo muy bien y nos hizo el papel a todos. Yo no me di cuenta de que evidentemente le parecimos unos capillitas, seré una ingenua o es que la hipocresía es algo que no se me da bien detectar. Y en cuanto a borrar el blog, es obvio que se pueden hacer backups, lo que yo quiero es que no dejes de escribir, y lo digo egoistamente.

manuel allue said...

Gracias a todos, Despertaferro, Mar, por leer(me).

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Me sabe mal volcar cosas en tu blog que no te van ni te vienen.
Creo que soy una persona educada (cada vez estoy por menos historias) el hecho de comportarme como un señor en una cena hay que atribuirlo a eso. La hipocresía es otra cosa bien distinta a la cortesía y no hay que confundirla . Tampoco es cuestión de darles la noche a quienes hacen de estos eventos su motivo de vivir. Voy, veo, miro, olisqueo, pago mi cena y adios muy buenas y si te he visto no me acuerdo.
No pienso seguir hablando de esto y menos en el blog de mi amigo Manolo.

manuel allue said...

De acuerdo.

Mar Calpena said...

Manolo no te mereces esta discusión, que no te aporta nada ni a ti ni al blog ni a los demás lectores. Por mi parte, siento mucho lo ocurrido y pido disculpas a los demás lectores, incluído a ese que es omnisciente y dice que conoce o deja de conocer mis motivos para vivir, y al que si ofendí en algo, me hubiera gustado saberlo en su momento para repararlo. Y sobre todo te las pido a ti Manuel, que no te mereces esto.

manuel allue said...

Pues bien. Yo sigo aquí.