Thursday, September 21, 2006

1956 (Hong Kong)



Jaime Gil de Biedma escribía en ese estremecedor relato, entre diario y memoria, atenta, detenida, tremenda, que es su “Retrato del artista en 1956”: “Subimos a una escalera angosta, larguísima y muy pina, torcimos a la derecha siempre a oscuras, por un pasillo que salía a un patio, luego a la izquierda, pasamos a una habitación que era probablemente la cocina -reconocí esa sensación de desamparo que dejan las cocinas por la noche, apagadas- y fuimos a dar a un espacio reducido, vacuo (…)"

Hace unos años subrayé la frase que va entre guiones y la puse como frontispicio de un relato que nunca se publicó. En ese relato tanteaba, claro está, a la misma edad que Jaime Gil aunque quince o veinte años más tarde. Y describí, como pude, el desamparo, la sensación, el placer, incluso (leve pero punzante), que me produjo. Luego me comía (mi personaje se comía) unos huevos revueltos con sobrasada, un resto, que yacía frío junto a la despensa. No recuerdo mucho más. Me acuerdo muchas veces de Jaime Gil de Biedma y releo sus versos y me acerco luego a la cocina apagada, para ver si me estremezco.

2 comments:

Biscuter said...

Seguramente recuerdas ese poema donde Gil de Biedma evoca su paso por Atenas, por la calle Pandrossou, concretamente. De pronto el poeta amó la vida, "porque la calle olía/ a cocina y a cuero de zapatos"

Saludos,

Biscuter

Manuel Allue said...

NO SÉ QUÉ HARÍA SIN VOSOTROS. Me he ido corriendo a mi "sección Jaime Gil", aquí al lado, y me he vuelto a pasear, ¡gracias, de nuevo!, por la calle Pandrossou. Es una lástima que no sea obligatorio leer poesía, en los institutos (las high school), por lo menos. Que se obligue a los adolescentes a pasearse con Cavafis por las calles (los suburbios) de Alejandría, con don Antonio por esa Soria que ya no existe (¡y qué más da!), con el pobre Bassani, que también era un poeta (¡faltaría más!) por Ferrara y, para qué seguir. Seguiría, eso es lo que quiero decir, doce horas.

Gracias. ¡Salud y Literatura!. Y cocina, ¡cómo no!.