Saturday, January 27, 2007

ACEITE Y HARINA (PAN)



“…mais tragerei un dormon,
e irei pela marinha
vendend’azeit’e farinha;
e fugirei do poçon
do alacran, ca eu non
lhi sei outra mezinha.”


Alfonso X el Sabio.


El Rey Sabio, primogénito de San Fernando y de Beatriz de Suabia, nació en Toledo el 23 de julio de 1221. Casó con la princesa Violante, hija de Jaime I, anduvo toda su vida de pactos y querencias, pero tuvo tiempo para dejarnos sus múltiples y hermosas Cantigas. En una de ellas, la encabezada con el verso Non me posso pagar tanto, guardada en el Cancionero de la Vaticana con el número 63, nos cuenta su melancolía y su desazón, ya anciano y abandonado por todos, y su deseo de costear, quién sabe si su propia vida, vendiendo aceite y harina para huir del malhadado alacrán, sus propios hijos y nieto.

Siete siglos después, y evidentemente con otra intención, Manuel Vázquez Montalbán escribió La cocina catalana, libro militante y, digamos, juvenil, de una consistencia, pienso ahora, algo espesa pero emocionante, como algunas salsas del Ampurdán.

Compré la traducción castellana del libro justo entonces, siete siglos, y poco más, después de la muerte del Rey Sabio, cuando mi atención iba más por consistencias de otro tipo, seguramente torpes pero más bien aligeradas por los pocos años y por el estreno de libertad (el pelo largo sobre los hombros, la ropa ancha y desgarbada y el billete de cubierta del barco de Ibiza a setecientas pesetas, sólo ida). Lo leí. Y me lo robaron. O se me perdió en el barco de vuelta Ibiza-Denia, unas quinientas pesetas (sólo vuelta).

He vuelto a encontrar esa edición de bolsillo de Península y vuelvo a estar emocionado (ya definitivamente sin pelo, con la ropa más oscura y los pasajes a Ibiza razonablemente caros) con el elogio del pan con tomate del escritor, el mejor que he leído nunca de cualquier pan, y con la divertida tesis de que “…alguna relación biogenética debe haber entre el pan con tomate y la abundancia de tenores líricos entre la población masculina catalana de todos los tiempos (…) entre el pan con tomate y el arraigo profundo de los catalanes con su tierra, un arraigo más sentimental que dramático…”


Más Ferrater (Gabriel) que Barral, un poco más Macià que Cambó y, desde luego, más Foix que Espriu, el pan con tomate tiene esencia, existencia y consistencia, para mí, absolutamente literaria. Y me encanta lo de la lírica: Il barbiere, Marina y La Santa Espina bañados, de una vez, con el rojo y espléndido jugo.

2 comments:

xallue said...

Bravo por el "pà amb tomaca". Mi comentario va sobre el alacrán. Supongo que Alfonso se debería referir a algún tipo de cáncer, pero en las comarcas del sur de Tarragona, en el delta del Ebro, existe un término para una afección (infección) que era muy común entre los labradores arroceros: la Leptoespirosis ictero-hemorrágica, producida por un parásito que tiene un ciclo en la rata de agua y se trasmite por picadura de las pulgas. Allí lo llaman "l'aliacrà". Hoy dia hay pocos casos y se trata fácilmente con antibióticos, pero en tiempos fue causa de numerosas muertes.

Manuel Allue said...

Gracias por tu comentario, siempre tan puntual.

No quiero parecer pedante, que lo suelo ser, pero la cantiga la tradujimos nosotros en su día con la ayuda de un amigo, excelente profesor gallego y galleguista, Xesús Rábade, que había encontrado una copia de la misma en el "Cancionero" que se guarda en la Biblioteca Nacional (de España).

Tradujimos "alacran", sin acento, por escorpión, bicho malvado del que el pobre y anciano rey Alfonso no conocía la "medicina" para librarse de su ponzoña.

Así se las gastaban los herederos de Su Majestad. Y ¿no te parece de una tremenda y hermosa ternura que decida irse a vender aceite y harina por las costas de su mar?