Thursday, August 10, 2006



SAN LORENZO, PATRON DE LOS COCINEROS

De los buenos y de los malos, de los intuitivos y de los temperamentales, de los sabios, de los cautos, de los incautos y los desmerecedores, patrón de los excesos y, por qué no, de los defectos, de la prudencia y de la desmesura, del “bon ton” y de la chabacanería y, también, de los cocineros ambientales, de los que dibujan (y, a lo mejor, desdibujan) los paisajes, de los que construyen, de los que desmembran, de los iconoclastas o de los simplemente aficionados.

A todos ellos (a casi todos) os doy las gracias por enseñarme, pero también por aguantarme, a veces por mantenerme y siempre por comprenderme. O por hacérmelo creer. A las excelsas cocineras del pasado, siempre recordadas entre una especie de brumas infantiles, a la tata Lucía y su carne picada con pasas y piñones, a Carmeta, inefable en su paella complicada como ella misma (tan simple por otra parte) y sus croquetas de gallina y su consommé con hilas de yema de huevo (y dos gotitas de jerez). A Esteban, que me enseñó la mayor parte de lo que ahora, por fin, voy entendiendo, a Mercedes y sus desayunos interminables, a Susana y la mejor “sopa de peix” circa 1978, a Teresa, ahora, por casi todo (esos pulpitos del sábado pasado que parecían una compota), a Max por acertar siempre con la ensalada, a Güichy por sus pasteles de verdura, exactos, a Rafa por cortarlo siempre todo tan bien, tan finamente, a Ethel por poner tan bien la mesa (¡y por la tarta tatin!), a Commie por su paciencia, a Nacho por sus lubinas, de pisci, pero con esa cebolla perfecta, a Coco, hace tantos años, sobre todo por la “tarta de conill”, que no llevaba conejo, claro está, y a Ñata por el pastel de merluza y a Marina por los melindres. A Anthony Bourdain por su libro (“el” libro) con el que todos nos reímos tanto, a la viuda de Carpinell, la madre de Carmencita, a Victoria Serra Suñol, la también madre de “Sabores”, a Ignasi Domènech, al señor Rondissoni, a Marià Cirera, por su diccionario de sinónimos, y, sobre todo, a los dos copatronos de San Lorenzo, don Josep Pla i Casadevall y don Manuel Vázquez Montalbán que, ambos, en Gloria estén.

Pues para ellos, en su honor o en su recuerdo, mi oración preferida que es, desde luego, una plegaria privada efectuada “sub silentio”. Un padrenuestro laico, vamos.

5 comments:

edu comelles said...

patrón de los cocineros??? y por eso lo hicieron a la parrilla?

Manuel Allue said...

Primero fue el martirio (quemado vivo), la imaginación popular añadió la parrilla, que la Iglesia pone en duda, y luego, claro está, el patronazgo. Por asociación. También se considera patrona a Santa Marta, aunque por distintos motivos y más bien de los reposteros y confiteros.

xallue said...

Dice la jota:
San Lorenzo en la parrilla
les decía a los judíos:
Echad más leña, cabrones,
que tengo los huevos fríos.

Es el patrono de Huesca, lar de mis antepasados, y los paisanos allí, fatos, les gusta pensar que su santo era tan bravo cmo ellos presumen.

La verdad es que los judíos, que ahora andan haciendo "judiadas" en el Libano, no tuvieron nada que ver con la barbacoa martiricial.

gaby said...

hola..... no sabia q era el patrono de los cocineros... alguien sabe si en venezuela hay alguna iglesia dedicada a el???

gaby said...
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