Wednesday, January 10, 2007

SOPA DE AVELLANAS MARGARITA NELKEN



Me he vuelto a acordar de Margarita Nelken y no me la puedo imaginar tan tranquila en el Ateneo, hablando del ciudadano Picasso, mientras los requetés, ya en Tarragona, acoquinaban a las pobres Marías, Ramonas y Montses, a cristazo limpio, y los moros se metían en las casas en tropel, en pos del mocerío o de cuatro amadeos de plata. Pero seguro que no estaba tan tranquila.

Lo cierto es que los nacionales ocuparon Cataluña con bastante facilidad, con muchos ruidos pero sin demasiadas nueces, y no me extrañaría nada que a la Nelken, antes de su conferencia, la hubieran invitado en cualquier casa, ¡menudo frío!, a una tonificante sopa de avellanas. Por ejemplo.

Cualquier tía María, cuñada Ramona o prima Montse, aún por desbrozar por los requetés y preparándose ya, precavidamente, para lo que había de venir, se había puesto a machacar en el mortero, de buena mañana, dos dientes de ajo fritos, dos o tres hebras de azafrán ligeramente tostadas en la sartén, una rebanada de pan frito (¡una rebanada de pan blanco!) y un buen puñado de avellanas tostadas. Estaban haciendo, quién sabe, la última picada de la revolución o quizás la primera del franquismo.

Luego lo vertían todo en una cazuela con el agua hirviendo, salaban, añadían el aceite de freír el pan y los ajos y dejaban cocer un buen rato.

Entonces empezaron las bombas, y mucho más ferozmente a partir del lunes 23 de enero. Tres días después las tropas del general Yagüe entraron por la Diagonal. Las sopas se quedaron frías de repente y fue muy difícil encontrar avellanas y pan blanco y aceite y azafrán en varios kilómetros a la redonda. Durante varios años.

7 comments:

xallue said...

Que digo que mi "comment" número 1 a las acelgas del Duque de Rivas aparece en mi blog: xallue.blogspot.com
con más sobre las acelgas y Massiel

Manuel Allue said...

Ya hemos ido: estupendo. Definitivamente habrá que dedicarle más tiempo a la cantante y a su antiguo marido. Buscaremos, buscaremos y encontraremos. Y seguiremos pasando el invierno entre citas punzantes de don Josep, poemas encontrados (los encuentran otros) de Jaime Gil de Biedma, repasos de una postguerra que sin literatura ya no sería nada y recetas, alguna, con cazuelas y cazos y fuego vivo y horno de leña.

¡A la mierda el microondas!.

Commie said...

Esteban Pinilla de las Heras, que fue un excelente sociólogo fallecido hace una década escribió un dietario,"la memoria inquieta" publicado póstumamente con una descripción impagable de la entrada del Ejercito de Navarra por la Diagonal. Oriamendi, "tomatera" roja y, según él, una nula marcialidad. Cuenta que aprovechó la jornada para saquear, a sus catorce años, en lo posible, un almacen de víveres de racionamiento de la administración republicana. Hay alguna otra descripción más bestia de ese "día que mos alliberaren" en los escritos de Giménez Caballero. Como yo no lo viví, me lo cuentan otros, pero si que recuerdo que durante décadas, hasta entrados los sesenta, los tranvías barceloneses, el 26 de enero llevaban en la proa, como dos cuernos, dos banderitas españolas.

Manuel Allue said...

Volveremos a la carga el 26 de enero.

Y gracias por tus comentarios, estupendos.

Anonymous said...

Ese dietario se me hace imprescindible...¿Qué editorial lo publicó?


Manuel, este post es impagable. Maravilloso. Doloroso y exquisito a la vez.

Mil cariños como siempre!

Manuel Allue said...

Muchas gracias por tu comentario, Mil (me gusta mucho agradecértelo así, coma, Mil).

Será Commie el que nos de cuenta de Esteban Pinilla (yo no lo conocía).

Abrazos.

Anonymous said...

Manuel, gracias por entrar a los Hermanos Chang. Espero hayas disfrutado. Hay allí un cuento mío, se llama Mise en Place. Si te gusta me cuentas!