Friday, November 02, 2007

DONDE EL OTOÑO ES SÓLO UNA EXPRESIÓN



En el hermoso blog Odisea Culinaria de Antonio Gámez, de Mérida, Venezuela, nos han puesto una frase que nos ha llegado al corazón. Nos mandó, simplemente, un abrazo “desde esta tierra donde el otoño es sólo una expresión”.

Antonio, “andino de pura cepa”, igual nos cuenta una historia impagable sobre el Cordero Pascual que nos habla de Astor Piazzola y Nadia Boulanger (y su “Boulangerie”), le dedica una cita al Biscuter de Barquimiseto (¿qué les das, Freddy?) o se explaya sobre sus gustos pictóricos y culinarios de una forma directa, emotiva y esencial. Hace poco no sabíamos más que lo justo de la cocina, del paisaje, del frío y del calor venezolanos. Ahora, con esos padrinos a los que tan sólo adivinamos (Freddy, Cuchi, Antonio), no es que reneguemos del pan con tomate, del besugo de nochebuena ni de Joan Salvat-Papasseit, que todo cabe, pero estamos a punto de cocinar hallacas el 24 de diciembre. Como si tal cosa.

9 comments:

starbase said...

Manuel,

En Galicia me hallo. Y de momento asevero que aquí el otoño existe y es de un frio de cojones.

Pero no llueve. Y eso es desconcertante.

Gracias por el link, nos daremos un garbeo por Venezuela.

manuel allue said...

Disfruta de Galicia, de su "magosto" y de sus castañas. Si no hace un frío del carallo, no hay estación. Y ya lloverá (y no parará).

berrendita said...

Grande Giuseppe Arcinboldo!! Eso sí que es arte culinario, y lo demás son bobadas.
Un beso (medio muerto, pero no te me enfades).

Maria Elena said...

OH!

Yo no sé hacer hallacas...

(sí, es una vergüenza...jaja)

¿si haces me invitas?

Qué lindo leer tu cariño hacia Venezuela....

Mil Orillas en versión diurna.

Antonio Gámez said...

Que generoso Manuel,
Mil gracias de verdad por tan hermoso comentario, realmente estoy conmovido.
En cuanto a lo del Biscuter y Cuchi no me pagan para hacerles publicidad con dinero, me pagan con su trabajo incansable. Trabajo que pone en alto no sólo a la gastronomía de estas tierras sino a los venezolanos mismos.Esto de las publicaciones en la web son todo un puente que acortan las distancias y rompen los paradigmas y más cuando llevan el calor de los fogones.
Un abrazo para Uds. en España, donde el otoño es mucho más que una expresión.

manuel allue said...

Pues claro, Berrendita, que me endado. Pero poco (soy débil y complicado).

Yo tampoco sé hacer hallacas, Mil Orillas Diurna, al menos no lo he intentado nunca. Pero soy aplicado (además de débil y complicado) y lo voy a intentar.

Y gracias a tí, Antonio, que nos dejas pasear por tus cocinas y por tus paisajes andinos, por tus debilidades y por tus devociones.

DESPERTAFERRO said...

Manolo: Aquí en otoño también va siendo una expresión. El cambio climático hace de las suyas (aunque Rajoy y su primo lo desmientan)y pasamos del verano a un invierno impredecible y algo afeminado en sus expresiones.
Se da la circunstancia de que se pueden comer castañas y panellets tumbado en la playa y más tarde, darse un bañito. Este no es mi caso. Cuando finaliza la temporada de baños (finales de setiembre), esta finaliza para todo lo relacionado con el mar, excepto los productos de pescadería.
Hoy he repetido menú dominical (caldito) por lo que no habrá foto.

manuel allue said...

Buena repetición la del caldo. Lo cierto, Narcís, es que el otoño, por lo menos en mi pueblo, siempre ha sido tibio. Tibio de más, si quieres, un poco soso y poco otoñal. Hace treinta o cuarenta años en mi pueblo sólo había dos castañeras y una de ellas delante de mi casa. A la buena señora nunca le vi la cara, medio tapada con un pañuelo negro y arrebujada bajo mil toquillas, con el fuego de las castañas delante. Pero yo nunca me puse ni guantes (odio los guantes) e iba a comprar castañas en manga y pantalón corto.

Con eso no es que te quiera decir que el frío "e'cosa mentale" pero casi casi.

Rosa said...

Felicidades por tu blog. El mío lo puedes encontrar aquí http://pucheroderosa.blogspot.com