Friday, March 07, 2008

LA GRIPPE ESPAGNOLE


Mañana día ocho de marzo se cumplirán noventa años de la primera anotación que hizo Josep Pla en su Quadern gris. Con motivo de esa efemérides y coincidiendo con el fervor bloguero, bloguísitico o bitacorero que nos inunda –y que a veces nos desborda- los editores de Rodamots, una página que ofrece cada día una palabra catalana, su explicación semántica, su etimología y una cita literaria que la contenga, publicarán durante nueve meses fragmentos del dietario de Pla como si se tratara de un blog.

No sabemos si la mesa camilla del mas de Llofriu levitará, si los anaqueles se estremecerán o si no pasará nada. Pla no hubiera escrito un blog por nada del mundo, nos parece, sino que hubiera tenido una columna en La Vanguardia y otra en El Periódico, una colaboración en El País Semanal y vete a saber qué cosas más. Aunque hubiera mantenido un dietario sin ánimo de publicarlo como fue el suyo.

El Quadern gris, que para los castellanohablantes (o leyentes) tiene una buena traducción y otra que anuncia Planeta, comienza ese ocho de marzo hablando de la grippe, que en 1965 Pla transformó en grip, que había no sólo de cerrar la Universidad sino de asolar las tierras españolas y parte de las extranjeras. Los franceses, que todavía estaban en guerra, minimizaron las muertes debidas a la pandemia y la convirtieron en espagnole por motivos propagandísticos más que otra cosa. Aún así las muertes fueron tremendas pero el joven Pla se vuelca en contar su estancia forzosa en el pueblo paterno, Palafrugell, y el postre fantástico de la comida familiar: “… una gran fuente de crema quemada” (traducimos) “y un bizcocho delicioso, esponjoso, dorado, con un polvillo ingrávido de azúcar”. Magnífico comienzo que lleva al escritor, ya brillante como el bizcocho, a divagar entre la familia y el postre, el amor, seguramente, y la literatura.

Cuando en 1965 Pla le dio a Vergés, su editor, el “vist i plau” (el visto bueno, en castellano), para publicar su dietario, introduciéndolo con unas palabras quizás demasiado académicas, no podía sospechar que su Quadern se iba a convertir en una de las piezas clave de la prosa catalana del siglo XX, con una riqueza de matices muy moderna ya para esa fecha (colorista pero ni modernista ni noucentista), de gran lector y de profundo prosista, de ese narrador entre viajero y viajador que siempre fue, incluso sentado a su mesa camilla.

Vale la pena leer esas páginas de trecho en trecho, de vez en cuando y hacer, de paso, un ejercicio no digo de agnosis pero por lo menos de humildad. Por amor a la literatura, supongo, pero sobre todo por repasar un poco, y de muy buena mano, el siglo XX. Que buena falta nos hace.

12 comments:

delantal said...

Bueno, en este triste día, nos ofreces un maravilloso enlace. Muchas gracias.

manuel allue said...

Espero que el ocho de marzo sea recordado, mejor, por el Quadern gris.

starbase said...

¿Ves? no hablo del Pla literario en mi blog porque luego vengo al tuyo y tendría que volver sobre mis pasos a borrar las huellas con ramas como hacen los comanches avergonzados.

Llego del sopem en bloc con el subidón y me paso por aquí para decirte que como te pierdas la próxima seré yo el que te vaya a buscar. Y no es una amenaza ni nada asínnn.

Bé, voy a sacar las fotos de la cámara mientras espero la epifanía de Josep Pla.

manuel allue said...

Gracias por tus palabras, Starbase. Espero las fotos.

delantal said...

Me ha encantado esta primera entrega del Quadern, la sencillez sobria de esta prosa en una lengua que me cuesta y me gusta al mismo tiempo: "Pluja de març, freda, glacial"; la melancolía de sus jóvenes 21 años; las referencias al orden excesivo de su madre, como mi abuela; los traperos, que conocí de niña, incluso puedo recordar algunos pregones que no entendía, que he reconstruído desde la memoria de sonidos incongruentes siendo ya mujer. Y ya no existen
Realmente me queda un buen sabor de este 8 de marzo.

manuel allue said...

No sabes cómo me alegro, Delantal, de ese buen sabor de boca. Al final del final eso es lo que queda, más que el tacto que tiene un recuerdo corto o la vista que lo suele tener engañoso e incluso el oído, que lo puede tener exacto pero también aturdido. Al olfato y al gusto, habiéndome quedado sordo y ciego tantas veces y no por gusto, les doy crédito, me fío de elllos, los alimento como puedo y así, querida Delantal, me voy apañando.

Itaca said...

Manolo: hace ya algunos años, un queridísimo amigo me recomendaba Lo que hemos comido y El cuaderno gris: “No dejes de leerlo. ¡La prosa de Pla es maravillosa!” (su énfasis impediría que me olvidara de estas palabras). Sin embargo, sólo alcancé a leer (y releer, pues aún lo sigo haciendo) el primero de los libros citados, dejando siempre pendiente El cuaderno. Pero creo que ya va siendo hora de saldar mi deuda. Tu post, una vez más, aviva la búsqueda del placer arrinconado.

(A veces, me consuelo pensando que mi demora en algunas lecturas tiene un incomprensible pero afortunado porqué).

manuel allue said...

Por supuesto que lo tiene, Ítaca. Los libros están ahí, esperando, y "el buen momento para leerlos" a veces lo deciden ellos. Y entonces, cuando ya tienen solera, saben mejor (aunque a veces el tiempo enturbia otros tantos).

cuatro especias said...

Me alegra que se haga mención al 8 de marzo y que quede en la memoria de algunos.
Gracias a ti, por hacernos recordar las buenas lecturas y que se recuerde ese día más y mejor por el Quaderm gris.

manuel allue said...

Pues que ese cuaderno, deseo, no tenga las páginas clausuradas y podamos seguir anotando parte de nuestras vidas. Los años nunca pasan en vano y los siglos no te digo.

Louis Finch said...

La gripe del 18 se llamó española porque la epidemia tuvo lugar inicialmente en España, en los meses de invierno y primavera del 18. Enfermó hasta el rey, que tuvo que acortar sus vacaciones en SanSebastián y suspender no se qué reunión o encuentro internacional. A finales de primavera la gripe cedió y en verano no hubo casos. Pero a mediados de agosto se dieron unos nuevos casos entre marineros que llegaban al puerto de Boston. Y que empezaron a moririse. Pocas semanas después se dieron los primeros casos en Southampton, en el RU y seguidamente en casi toda Europa... Para la primavera de 1919 había habido 60 millones de muertos!!!! Muchos más que los que murieron en los campos de batalla del 14 al 18...
Quien esté interesado en el tema puede leer el magnifico recuento "Flu: The Story Of The Great Influenza Pandemic" (Paperback)
by Gina Kolata, una periodista del NYTimes especializada en historias médicas noveladas.

manuel allue said...

Me abrumas, querido Louis. Sabía parte de esa historia (la voracidad de la epidemia y alguno de los casos conocidos) pero no su trayectoria. Rara y tremenda. Te pediré el libro.